Tradición · baño
El hammam marroquí: vapor, jabón negro y kessa
El hammam es el baño de vapor público de Marruecos. Los hammams de barrio forman parte desde hace mucho de la vida semanal: un lugar para lavarse a fondo, entrar en calor en invierno y charlar.
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Cómo funciona
Un hammam es una serie de salas cada vez más calientes, con vapor, grifos de agua caliente y fría y cubos. No hay piscina: uno se lava echándose agua con un cuenco. Hombres y mujeres se bañan por separado, en zonas distintas o a horas diferentes.
Jabón negro, kessa y ghassoul
El ritual suele empezar con un rato en las salas calientes para ablandar la piel; después se extiende por el cuerpo el savon beldi, un jabón negro blando hecho con aceite de oliva y aceitunas.
Luego llega la kessa, un guante exfoliante áspero. Frotando con fuerza, uno mismo o un empleado del baño, retira una cantidad sorprendente de piel muerta. Algunos terminan con ghassoul, una arcilla mineral del Atlas, como mascarilla o para el pelo.
Ir a un hammam público
Lleva toalla, chanclas, ropa para cambiarte, jabón y una kessa, o cómpralos en la entrada; muchos hammams ofrecen también una exfoliación por un empleado a un precio módico. La mayoría de la gente se deja la ropa interior o el bañador. Los hammams de hoteles y spas ofrecen una versión más tranquila y privada del mismo ritual.
De la kessa a una vuelta abierta
El diseño Rub It Out reúne un guante kessa, un cuenco de cobre y un billete de vuelta borrado. Une un ritual de baño marroquí con las ganas de dejar abierta la fecha de regreso: bien limpio y sin prisa por volver a casa.


